"Rescate, Educación, Ciencia y Conservación Salvando la Vida Marina en el Pacífico Sur"

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Por qué proteger el Océano Pacífico?

Porque el océano Pacífico es el ecosistema más grande del planeta (alrededor del 50% de la superficie terrestre), y los océanos literalmente, están muriendo. Científicos alrededor del mundo vienen documentando el grave diagnóstico de la salud del océano a través de sus habitantes como un síndrome de inmunodeficiencia adquirida (similar al SIDA), pero adquirida por el accionar humano. Muchos de estos profesionales alrededor del mundo llaman a su trabajo “documentando el declive” (www.algalita.org).

El 85% del nitrógeno del planeta que sostiene a las plantas de las selvas, y la mayor parte del oxígeno que sostiene a la vida animal es producido por el océano. El 75% del planeta Tierra es océano. Sin el océano, nada podría vivir. El 50% de la superficie del planeta Tierra es el Océano Pacífico.   Estamos comprendiendo que todo en la Tierra está conectado y que todo en la naturaleza se recicla: el oxígeno, el agua, la comida, los químicos –naturales y hechos por el hombre, compatibles con la vida o venenosos-.

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Millones de animales mueren cada año por alimentarse de plástico, con sus sistemas digestivos taponados e intoxicados; las aves alimentan a sus crías con material de plástico confundido por alimento. Todo el plástico producido y desechado ha terminado en el mar, generando una mancha gigante de plástico flotando, con una extensión tan grande como Canadá-Estados Unidos y México juntos, y conteniendo plásticos en suspensión hasta los 15 metros de profundidad. En estas enormes porciones en el océano existen hasta diez veces más plástico que plancton (Moore et al, 2001-2002, 2008).

No existen plásticos derivados del petróleo que sean “biodegradables”. Eventualmente, ese material plástico se reduce a fragmentos tan pequeños como el cabello humano y son consumidos por microorganismos, invertebrados y peces, que cuando consumidos por aves, mamíferos y humanos, se traduce en enfermedades letales. Incluso, cuando un animal muere y se descompone, estas partículas de plástico son consumidas por otros animales y el ciclo de muerte se repite en la cadena alimenticia una y otra vez. (Video “Mar Sintético”)  

Los PCBs o bifeniles policlorados, son moléculas artificiales creadas por los seres humanos en los años 70s que no pueden ser metabolizados o reducidos. En la actualidad se encuentran en todo lo que nos rodea: agua, aire, y comida. Estos compuestos orgánico-persistentes se encuentran en grandes concentraciones en los PLASTICOS (Rios et al, 2007). Debido a que el océano se ha convertido en un ‘basurero tóxico gigante’, estas partículas están especialmente presentes allí (Moore, 2008).

Los PCBs, como otros elementos tóxicos que llegan al mar como el mercurio, se almacenan en los tejidos vivos del riñón, bazo, hígado, corazón, grasa y cerebro, suprimiendo la función inmune del cuerpo (De Roos et al, 2005) y actuando como agentes oncogénicos que producen cáncer tanto en humanos (Mihn et al, 2000; De Roos et al 2005; www.bluevoice.org) como en los lobos marinos, delfines y nutrias marinas reportados alrededor del mundo, incluyendo Perú (Lahvis et al 1995; Gulland et al, 2001; Yaipén-Llanos, 2004; Alava et al, 2007). Estos compuestos también pueden imitar los estrógenos causando disfunciones sexuales masivas, infertilidad y deformidades en ranas, aves, mamíferos y humanos (Baker et al, 2001).   Se sabe que solo es compatible con la vida entre 0.5 y 3 partes por millón (ppm) de esta sustancia. (FDA-USA, 2008). Las orcas, los animales más contaminados del planeta, presentan en sus cuerpos entre 200 y 300 ppm.  Una orca hembra varada en el estado de Washington, Estados Unidos, contenía más de 1,000 ppm, técnicamente declarada como desecho tóxico. Ocho de los diez animales más contaminados del mundo son mamíferos marinos, los otros dos son el águila y el salmón (Salama et al, 2002).

Los mamíferos marinos (delfines, lobos marinos, ballenas, nutrias y manatíes) están en la cima de la cadena alimenticia, como los humanos. Tanto ellos como nosotros, nos alimentamos y bebemos sustancias con elementos nocivos. Ambos estamos generando cáncer y enfermedades letales producidas por la contaminación. Los humanos somos el diecisieteavo animal más contaminado del planeta. (Mossner et al, 2002).    

Y eso no es todo…el fenómeno de “El Niño”, el mayor fenómeno ambiental del planeta que produce efectos catastróficos en todo el globo- inicia en la costa Peruana (IGP-PERU). La corriente fría de Humboldt que llega desde el sur y nutre la costa sudamericana es empujada hacia por una corriente de agua caliente (20 grados más caliente) que genera el impacto climático que acaba con decenas de miles de personas, animales y cosechas alrededor del mundo. Con esto, el Kril (millones de pequeños animales que sirven de alimento a las ballenas y peces) mueren, conduciendo a que con las elevadas temperaturas las micro algas se multipliquen produciendo toxinas en el océano (Gulland et al, 2001) Con el cambio climático la sobrevivencia de las especies se ve seriamente amenazada, y peor aún si cada nuevo “El Niño” llega con mayor rapidez y agresividad (www.realclimate.org).        

La situación del mar en Perú se presenta como una crisis sobrecogedora y en emergencia. La costa peruana es un desierto que se está llenando de bolsas plásticas mientras que la Ciudad de Lima se sigue sobre-poblando cada año a orillas del océano, por lo que cada habitante de esta ciudad -la única ciudad capital de América en el mar- está conectado a la salud del océano. Y así, siguen construyéndose fábricas que vierten toxinas al mar, se produce plástico que no paga impuestos y que el público consume sin que nadie sepa el daño que genera, por el puro interés económico que beneficia a unos pocos.  

Lo que sucede en el mar, y sobretodo en la costa de Perú, tiene efectos inmediatos a la salud y bienestar de todo el planeta. Cada habitante del mar y la tierra puede sentir los efectos.    

Nadie puede vivir sin el Océano Pacífico...ni siquiera un cactus, ni siquiera el ser humano.

Elaborado por ORCA y Turning The Tides, 2008. (www.turningthetides.org)