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Cacería "científica" de ballenas: excusa para la extinción en el siglo XXI

Desde mediados del siglo que acaba de pasar, se lleva a cabo la reunión anual de la Comisión Internacional Ballenera (IWC en inglés) para determinar cual es la cuota de ballenas que deben morir a manos de los arpones de barcos balleneros comerciales. Para los años 70s, uno a uno, los países balleneros han aprobado dichas cuotas mientras los países preocupados por la conservación de la fauna trataban de mantener una línea de oposición,  para salvar a este número de animales sentenciados.

Por las décadas de los 20s y 30s, el 80% de las especies de ballenas ya se encontraban en peligro de extinción. Con esto, se crearon leyes de protección para  poblaciones altamente sensibles a la continuidad de la cacería.  Sin ir muy lejos, las masacres continuaron y solo en el año 1981, se determinó que 10,000 individuos de Cachalote (Physeter macrocephalus -abajo) serían arponeados con fines comerciales, obviamente, esto sería sólo el número de bajas oficiales para una sola especie. Esta "marea de sangre" en el mar, trajo la reacción de muchos países y para el año 1982, se propuso una moratoria para la cacería comercial de estas especies, como el masacrado cachalote.

ORCA: Physeter macrocephalus en Paramonga, Lima-Perú

Pero junto a la moratoria vigente sobre la cacería comercial de ballenas, surgió la cacería con fines científicos. La cacería "científica" fue creada como una escapatoria por parte de países en la Comisión Internacional Ballenera  que deseaban seguir cazando de una manera legal. Bajo esta modalidad, el país interesado simplemente tiene que informar a la Comisión los planes que tiene para matar ballenas por razones de estudio científico. Ninguna entidad oficial establecía un número mínimo de individuos, y menos aún una supervisión. Japón ha utilizado este recurso desde 1987, matando diferentes especies protegidas en todo el planeta. Con esto, las poblaciones aún susceptibles se han visto disminuidas, lo que ha evidenciado lo irracional y cuestionable que resulta esta forma de cacería.  

Herida por arpón explosivo en cachalote asesinado en costas peruanas. Paramonga, Lima, Perú. Octubre del 2003.

Lamentablemente ahora, cuando se inicia el siglo XXI y la preocupación mundial por la conservación de la fauna y el medio ambiente se ha convertido en un tema de trascendental importancia para la misma existencia humana, algunos países como Japón y Noruega han propuesto nuevas reglas para la retomar la cacería comercial de ballenas. El hecho preocupante es que ante esta propuesta, otros países en el Caribe, Centroamérica y Asia la apoyen, lo que llevaría a una votación favorable retomando la cacería.    

Japón y Noruega son los principales depredadores de las ballenas del mundo, y continúan con la cacería con fines "científicos", especialmente la ballena Minke o enana (Balaenoptera acutorostrata). Toda vez que se capturan cientos de individuos para estos fines, curiosamente terminan en restaurantes -tras hallazgos denunciados y comprobados por diferentes organismos internacionales. Noruega también continúa persiguiendo los animales que entran en sus aguas, supuestamente para la venta en su mercado local, y a la espera de la reapertura de los tratados internacionales para vender carne de "ballena protegida" al mundo. Esta carne no es apta para el consumo humano. Lo realmente terrible  es que si el mercado internacional es reabierto y la cacería comercial libre es aprobada, se estará atentando contra la vida de las ballenas, la vida del planeta y nuestras propias vidas, pues sin importar la salud pública se seguirán beneficiando -y tiñendo de sangre- los bolsillos de un puñado de empresarios japoneses y noruegos.  

El Comité Científico de la Comisión Internacional Ballenera (IWC) ha denunciado que las "investigaciones" japonesas han aportado nada o muy poca información que contribuya al manejo de las poblaciones de ballenas en peligro de extinción. A su vez, en la Convención sobre el Comercio Internacional para las Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES) no se autoriza ningún tipo de cacería para las especies enlistadas. Ante esto, Japón propone que se removieran diferentes especies de ballenas de la lista de especies protegidas tales como la ballena Gris (Eschrichtius robustus), la ballena de Bryde (Balaenoptera edeni) y el Cachalote. Tratando de justificar su abuso, Japón junto con Noruega han propuesto que no se reconozca al CITES dentro de la Comisión Internacional Ballenera, esta última, la autoridad máxima en asuntos de ballenas.  

ORCA: Physeter macrocephalus asesinado por balleneros 

Ballena cachalote cría asesinada por balleneros. Playa La Chira, Chorrillos, Lima Perú. Agosto 2007. Presentaba cortes de cacería, le extrajeron el hígado para obtener la grasa. Haz click para más información.

A diferencia de la década pasada, desde el 2006, los países miembros de la IWC se reúnen con el fin de "negociar", avanzar y votar sobre las reglas para reanudar formalmente la caza ballenera a nivel mundial"; y a diferencia de otras reuniones tras 20 años, se ha llegado a obtener mayoría simple (el Perú no voto al presentarse solo observador)  para que la moratoria de protección a la ballena termine, lo cual ha llamado a ajustar la presión de los Estados Unidos sobre Japón, gracias a la acción de diversas asociaciones conservacionistas. Sin embargo, ya desde el año 2003 Japón estuvo en observación, por lo que Estados Unidos aplicó un bloqueo comercial a los productos marinos japoneses, lo que significó para Japón una pérdida del 60% de sus ingresos comerciales. Ahora, el caso sigue en disputa y Japón se ha protegido bajo las leyes del comercio internacional. Así pues, actualmente nos encontramos en lo que significaría el regreso a la cacería comercial de ballenas, lamentablemente, sin beneficio para la vida silvestre.    

A lo largo de la historia el ser humano ha perseguido y dado muerte a la ballena por diferentes motivos. En algún momento fue miedo ante un "monstruo" que no era tal. Posteriormente, se las mató para utilizar el aceite, barbas y huesos para satisfacer necesidades. Para fines del siglo XIX, esta cacería indiscriminada acabo con casi todas las especies y desapareció el 95% de la población mundial. Ahora, a inicios del siglo XXI, a las que queda el ser humano se las quiere comer. O es el afán de conocimiento tal, que ¿hasta la extinción es justificada?

ORCA: Balaenoptera musculus - Ballena azul -  

Hasta no hace mucho tiempo, el 80%  de los países miembros de la Comisión Internacional Ballenera (IWC) aprobaban esta matanza anual de ballenas, bajo los argumentos de "necesidad" y "propiedad" de  individuos de diferentes especies de ballenas que, en muchos casos, ni siquiera transitaban por sus aguas. Inclusive el Perú como país miembro de la Comisión, directa o indirectamente participaba de estas carnicería, ya que apoyaba a los cazadores japoneses para la "explotación" del Mar Peruano. Además, para poder investigar, los científicos tenían que ir en estas embarcaciones, lo que no solo ocurría en el Perú, sino en muchos otros países. Afortunadamente, el exterminio de las especies que visitan el Mar de Grau se detuvo en el año 1985.