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"Rescate, Educación, Ciencia y Conservación Salvando la Vida Marina en el Pacífico Sur" |
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En
los años 70s y 80s, era mucha la gente y muchos los gobiernos que
promocionaban la idea de los mares como las despensas del mundo,
desde donde la humanidad se alimentaría en las décadas venideras y
como la solución a la hambruna en un planeta sobre poblado a varios
billones de personas para el siglo XXI.
Esto fue tanto así, que la
ballena y su alimento, el krill (pequeño crustáceo copépodo de 2.5
cm. de largo -izquierda) fueron denominados los "alimentos del
futuro". Sin embargo, la realidad fue otra.
Actualmente, el planeta con más de seis billones de seres humanos
habitándolo, se enfrenta a un proceso de calentamiento global
acelerado que lo conduce a una de las peores crisis ambientales de
su historia, reflejado en un dramático cambio climático. A su vez,
la contaminación vertida en su atmósfera y en los océanos ha llevado
a la extinción a miles de especies, y aquellas sobrevivientes,
sufren las consecuencias de la sobre-exposición a agentes nocivos
tan tóxicos que resultan incompatibles con la vida.
El 90% de los peces grandes de todos los océanos del mundo ya han sido atrapados. Desde hace varias décadas los científicos de los gobiernos saben que los peces se están pescando a mayor velocidad que la de su reproducción, pero en una publicación hecha para la revista "Nature" por los biólogos marinos canadienses Ransom Myers y Boris Worn, determinaron que en los últimos 50 años la pesca excesiva ha eliminado 9 de los 10 más grandes peces depredadores (entre ellos, peces grandes como el atún). Esto se ha venido registrando localmente en diferentes zonas del planeta como en el Atlántico Norte, en las aguas de Japón y en las costas de África Occidental...pero ahora los datos son globales e incluyen no solo a los peces sino también a los mamíferos marinos en la cima de la cadena alimenticia.
Los efectos de este significativo hallazgo no se hará esperar, pues no se puede eliminar un estrato superior de la cadena alimenticia sin causar ningún efecto. En el peor escenario, esto, sumado al calentamiento global y los efectos de la contaminación, convertirá a los mares en grandes "desiertos" de agua...como ya los hay en muchas zonas costeras. En la cadena alimenticia, la desaparición de uno de los estratos afecta a todos los animales marinos. Un alga unicelular puede ser tan importante como un pez grande o una ballena. Un krill se alimentará de estas algas. Un pez pequeño comerá el krill, y así otro pez más grande hará lo mismo, hasta llegar a los peces depredadores como el atún o el perico; o a un lobo marino o delfín que come aproximadamente 30 Kg. de peces al día, sin mencionar que una ballena comerá de 1 a 3 toneladas de krill o peces diariamente. De esta manera, la dependencia de un estrato con el otro es inexorable, y al desaparecer uno, se van mermando todas las especies.
El mar ha excedido su capacidad de carga extraíble para las principales especies que abastecen a la humanidad, como se observa en el siguiente cuadro elaborado por la FAO-ONU en Agosto del 2003:
Para producir 5 kilos de atún, se requieren 50 kilos de anchoveta. Para producir esta cantidad de anchoveta se requiere 500 kilos de krill, que a su vez necesita 5000 kilos de fitoplancton (micro-algas). En el Pacífico Sur, recursos como la anchoveta, la pota (calamar gigante) y la sardina son explotados a niveles industriales muy elevados. Siendo estas las especies mas productivas, su extracción llama la atención de grandes embarcaciones formales y un gran número de embarcaciones informales, lo que ha conducido a la sobre-explotación de estas especies en particular, lo que se refleja posteriormente en periodos de veda (temporadas de pesca detenida) cada vez mas largos, faenas de pesca hacia aguas más profundas y más distantes, invasión de aguas donde cierto tipo de pesca esta prohibida, y captura de individuos cada vez mas jóvenes y pequeños. Esto mismo se repite en los estratos mas bajos del ecosistema marino, llevando también al limite la extracción de peces costeros, peces de peña, crustáceos, y moluscos.
Percebes jóvenes dejados en
la orilla.
En el terminal pesquero de Santa Rosa, en Lambayeque al norte del Perú, el Registro de Desembarque Mensual de Recursos Hidrobiológicos arrojó como dato para el año 2004 un total de 1 720 Kg de carne de mamífero marino para su "venta", prohibida a nivel nacional (Fuente: IMARPE). Solo entre Enero y Febrero del año siguiente, 800 Kg de carne de delfín fue desembarcada en el mismo terminal, lo que indicaría un incremento tres veces mayor en la extracción de mamíferos marinos al final del año: más de 4 000 kilos. Lo más significativo de esta descarga, es que no siempre los animales capturados resultan de una captura incidental, sino también de captura intencionada puesto que la carne, si bien es registrada, no es decomisada pese a la ilegalidad de su venta.

Marsopas (Phocoena spinipinnis) capturadas, Lambayeque, norte de Perú.
El ser humano depende del mar para sobrevivir y el mar esta siendo destruido por su propio accionar. La pesca industrial arrasa con las especies más comerciales y los recursos dirigidos hacia esta actividad económica se hacen cada vez más exigentes, conllevando a un mayor gasto para los gobiernos a la hora de explotar las especies marinas y más aún para conservarlas.
Enfermedades emergentes son cada vez más comunes y se hacen más graves, como en el caso de Islandia y las intoxicaciones por carne de ballena; y el caso de Perú y la epidemia de cólera, ambas producidas en la última década. Esto sumado a los cambios climáticos que parten del mar y se reflejan en la atmósfera, destruyendo millones de hogares cada año en todo el globo. La pesca indiscriminada de especies depredadoras se ha hecho cada vez más patente a lo largo y ancho del litoral, siendo la pesca a gran escala de especies como la anchoveta y las técnicas de pesca (muchas de ellas no autorizadas) las más importantes causas de depredación. El uso de cordeles largos (120 Km de cordel lleno de anzuelos) y el uso de bolicheras con redes de arrastre (que llegan hasta el fondo) han llevando más allá de los límites la capacidad de carga para muchas especies y zonas comerciales, realizando faenas extremas donde la depredación llega a todo nivel, pues no solo es capturado el pez objetivo, sino muchas otras especies entre ellas tortugas y mamíferos marinos destruyendo inmensas áreas.
En la actualidad, queda ver si la naturaleza es capaz de recuperarse tan rápido como se la viene dañando, sabiendo que cada año los fenómenos naturales aumentan en intensidad como respuesta a la alteración del balance ecológico, y sabiendo que en el Pacífico Sur como en todos lados, la extinción es para siempre. Pero aún se puede hacer algo.
Fotos: CFYLL / Corine Schimmer / David Sarmiento
